miércoles, 30 de mayo de 2012

Ahora, en este 'eterno esperar al suceso temerario', que, realmente, no es eterno para nadie, salvo para el subconsciente, uno ve la posibilidad de un cambio rotundo que cambie el destino de las cosas. Antes, era esperar a algo no lejano que llegaría por 'orden natural', como dirían "grandes" políticos a la hora de imponer sus formas de vida preferidas para cada montón. Luego, será la desdicha porque aquello que llegó, no es grato o, sorpresivamente para todos los demás, llegó tarde. A veces, pese cuanto nos pese, la rueda no rueda a favor del pasado ni en contra del futuro que no se quiere, sinó simplemente es resultado del esfuerzo que uno marca en un sólo instante vital, que puede contener más de 3000 mundos y, por tanto, más de 3000 momentos.

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